Conoce DeepL: aplicamos una mentalidad constructiva al marketing, con orgullo

El responsable internacional de Brand Engagement de DeepL es un profesional del marketing con alma de arquitecto: de equipos, estrategias, flujos de trabajo basados en IA y proyectos empresariales. Durante sus cinco años en DeepL, Eustachy (Stan) Bielecki ha sido testigo de su evolución: de ser una empresa emergente con un equipo de marketing mínimo a consolidarse como un referente tecnológico internacional. Una empresa que impulsa la investigación en IA aplicada a los idiomas e innova creando nuevas soluciones para empresas de todo el mundo. Para celebrar el mes del Orgullo, hablamos con Stan sobre la importancia de ser fiel a uno mismo, el valor de la curiosidad cultural y cómo la autenticidad fomenta la creatividad, el dinamismo y la capacidad de marcar la diferencia.

Cuéntanos un poco sobre ti.

Soy Stan, de origen polaco y ucraniano, y vivo en Berlín. Llevo cinco años en DeepL; entré en 2021, cuando nuestro equipo de marketing estaba dando sus primeros pasos y éramos muy pocos. Aquello me permitió participar en la creación de todo desde cero: desde las primeras publicaciones en redes sociales y la puesta a punto del CRM hasta las primeras presentaciones de ventas y los casos de éxito de clientes, y recorrer todo ese camino hasta el día de hoy. Venía de trabajar en empresas emergentes en fase inicial, justo lo que era DeepL en aquel momento. Me tocó hacer un poco de todo: desde liderar equipos hasta trabajar por mi cuenta como contribuidor individual, algo que siempre me ha ido muy bien. Ha sido una gran aventura y la sigo disfrutando muchísimo.

Ahora mismo, mi rol se centra en el desarrollo de la marca y en cómo esta cobra vida a través de las redes sociales, el posicionamiento como referente, el marketing de contenidos y otros canales. El objetivo es garantizar que todo lo que difundimos cuente con un punto de vista y una narrativa sólidos y auténticos. Y, como empresa basada en IA, es apasionante explorar cómo podemos ampliar la producción sin perder la esencia y el carácter que diferencian a DeepL.

¿Qué significa para ti «encontrar tu propia voz»?

La verdad es que ha sido un proceso de evolución. Siempre he sido un poco peculiar. Soy una persona extrovertida y digo lo que pienso, lo cual me ha traído buenos amigos, pero también algún enemigo. Al principio de mi carrera, intenté adaptarme, rebajar mi intensidad y amoldarme. Conforme he ido madurando, me he dado cuenta de que la mejor base es ser uno mismo. Es la única forma de lograr grandes cosas. Por eso trato de mantener la misma personalidad tanto dentro como fuera del trabajo: con buena energía, actitud positiva, sentido del humor y mucha intensidad. 

DeepL opera en muchos países con contextos culturales muy diferentes. ¿Cómo condiciona eso la forma de entender la inclusión en la empresa?

Un crecimiento internacional como el de DeepL exige un compromiso real con la comprensión y el respeto de los matices culturales. Entender lo que ocurre en una situación es mucho más complejo cuando las expectativas varían según dónde estés. En culturas como la de Japón, China, Brasil o Francia, la comunicación depende mucho del contexto, a diferencia de otras como la de EE. UU., Alemania o Países Bajos, que son mucho más directas. Si de verdad quieres comunicarte y colaborar de forma eficaz, tienes que hacer el esfuerzo de entenderlo. 

«The Culture Map», de Erin Meyer, quien participó como ponente en nuestro primer evento DeepL Dialogues hace un par de años, es un recurso fantástico para esto. Cuando pones de tu parte, se nota la diferencia en la respuesta de la gente y la confianza que ganan al establecer una base cultural común. Intento poner en práctica este principio a diario. Cuando encadenas llamadas con gente desde Tokio hasta Estados Unidos, adaptarte al contexto se vuelve instintivo. Es una de las habilidades más valiosas que he desarrollado durante mi etapa en DeepL.

¿Qué detalles te hicieron pensar durante el proceso de selección que en DeepL podrías mostrarte tal y como eres?

Han cambiado muchas cosas a medida que DeepL ha ido creciendo, pero lo que se ha mantenido igual en la esencia de la empresa es el sentido de la responsabilidad y la autonomía. Me encanta ser resolutivo. La empresa siempre ha tenido una mentalidad «constructiva»: si detectas un problema sin resolver, toma las riendas. Eso ya era así cuando entré y lo sigue siendo hoy en día. 

Con la IA, esta predisposición para pasar a la acción es todavía mayor. Podemos crear y hacernos cargo de muchas más cosas, sin necesidad de limitarnos a las funciones estrictas de nuestro puesto.

¿Qué consejo le darías a alguien que está intentando dar el paso de mostrar abiertamente su orientación en el trabajo?

Visibilizarse en el trabajo es una decisión muy personal y cada situación es diferente. Los orígenes de cada uno, la familia, el lugar donde vives y tu situación económica influyen mucho. Lo que sí puedo decirte es que no hay nada mejor que ser fiel a uno mismo. Eso es lo único que hace que todo lo demás cobre sentido. Yo siempre le digo a la gente que tenga eso muy presente a la hora de buscar el equilibrio entre lo que cuesta llegar hasta allí y todo lo que van a ganar cuando lo consigan.

¿Qué similitudes encuentras entre romper las barreras del idioma y la lucha por la libre expresión y la visibilidad de la comunidad LGTBIQ+?

Hemos logrado grandes avances en los dos ámbitos, pero todavía queda muchísimo por hacer. Ambos implican trabajar para transformar de raíz las expectativas de lo que es posible, así como la manera en que las personas tienen derecho a expresarse. Todo esto es posible gracias al progreso que hemos logrado. Marsha P. Johnson, Stonewall, los desfiles del Día de la Liberación de Christopher Street: todos estos hitos han contribuido a que las libertades de las que disfrutamos hoy sean posibles.

La gran diferencia, como es lógico, es que es muy difícil que las barreras del idioma vuelvan a existir una vez que las hayamos superado, pero el colectivo LGTBIQ+ es muy consciente de que los derechos no están garantizados solo por tenerlos ahora. El progreso no debe hacernos caer en el conformismo, de ahí que la celebración de este mes siga siendo tan necesaria. Cada mes de junio, rendimos homenaje a quienes lucharon por un futuro diferente y seguimos manifestándonos con fuerza y orgullo por un mañana mejor. No solo por nuestro colectivo, sino por todo el mundo. Por eso el Orgullo es tan importante. ¡Feliz Orgullo 2026!

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